“No es fácil explicar la verdadera farra política y económica que estamos observando. Por lo pronto, hay un pecado de origen: el programa de gobierno es malo. Pero lo más sorprendente es la baja capacidad de gestión. Todo parece estar mal hecho, improvisado, a la carrera, sin medir las consecuencias. El resultado de todo esto es que las reformas tributaria, educacional y laboral las apoya menos de un tercio de la gente”, escribe en su blog Andrés Benítez.

Más artículos...