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Vie, May

San Felix: Un pueblo monaguense con aroma de tabaco

Monagas

En el Municipio Cedeño del Estado Monagas, uno se encuentra a su paso con el colonial pueblo de San Felix de Catalicio, el cual es un ejemplo de la Venezuela rural que lucha por preservar su historia y esencia agrícola.

En la ruta que comunica a Caicara de Maturín con el resto de las poblaciones del norte del Estado Monagas esta ubicado el peculiar pueblo de San Felix de Cantalicio. El mismos fue fundado con indios Chaimas el 2 de Marzo de 1718 por el fraile franciscano Jerónimo de Muro quien de seguro, quedó encantado de la fertilidad de los valles de Roponopa por donde corren las aguas del río Guarapiche lo cual permitía el transporte fluvial en la zona.

Por esa razón o mejor dicho por esas condiciones naturales San Felix fue considerado por muchos años como uno de los pueblos más ricos e importantes de esta parte de Oriente. En primer lugar, fue varias veces asaltado por los indios caribes que ocasionaron su destrucción y restablecimiento en 1720; en segundo lugar, por que fue el punto de partida de muchos de los misioneros fundadores de varios pueblos monaguenses, que posteriormente dejaron a San Felix en un letargo que solo fue interrumpido por el paludismo y los fusiles de una que otra guerra de las tantas que afectaron a estas tierras en el XIX.

Hoy San Felix es un pueblo típicamente agrícola. En su mayoría sus habitantes viven de la siembra de pimentón, tomate, maíz y principalmente del tabaco cuyo cultivo fue implementado por inmigrantes canarios venidos en la década de los años 50 para convertir a este pueblo en la principal zona tabacalera del Estado Monagas, ya que en la actualidad se cultivan unas 300 hectáreas de tierras que dejan una cosecha anual de aproximadamente 600 mil kilos de hojas de tabaco que son secadas en los tendederos y posteriormente vendidas a las principales empresas del país dedicadas a la producción de cigarrillos.

En San Felix se pueden apreciar de otros atractivos. Entre ellas destacan las ruinas y la fachada de la iglesia colonial que sirve de entrada a una modesta iglesia en donde están las imágenes de varios santos, santas y principalmente San Felix de Cantalecio quien fue un apreciado fraile franciscano canonizado en 1712. También se puede disfrutar de la frescura del clima, caminar por la Plaza Bolívar y conversar con personas como Doña Nicolasa quien le invita a darse un chapuzón en río, tomarse una polarcita y saborear unos espaguetis con sardina o un sancocho de Guaraguara que es la especialidad de la casa.