| La Triada |
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| escrito por Carlos Vicente Torrealba | |
| jueves, 13 de marzo de 2008 | |
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Las palabras claves para la gran manipulación a las masas suelen ser justicia, libertad y amor. No ha existido un líder de derecha, centro, izquierda o de algunos de esos derivados que surgen de las distintas combinaciones ideológicas que con el manejo de esas palabras no haya intentado permanecer en el poder eternamente. Cuando analizamos la historia de esos grandes lideres mundiales vemos uno que sobresale y se perpetúa en el tiempo, siendo el icono histórico más importante para un gran sector de la humanidad. Y es Jesús, el llamado Mesías, para otros el Cristo o para algunos el líder, que no sólo criticó, también actuó y cometió unos de los más audaces ataques contra el sistema establecido. Fue el único que utilizó las tres palabras separadas y combinadas a la vez y llegó a equiparar a las masas como hijos de Dios, elevándolas por sobre todas las autoridades conocidas en la época. Aunque nuestros lideres en Latinoamérica llevan la cruz de lo efímero, quizás sea porque a esas palabras se le ha dado otro significado en la practica, como el amor que ya no consiste en compartir a satisfacción mutua las vivencias del otro, menos en vivir la experiencia de esté sin límite de tiempo. Nuestra actual sociedad suele usar la palabra amor como la utilización del afecto para manipular, abusar o atrapar a otra persona, para causar sentimientos de culpa, inspirar compasión, ajustar cuentas, provocar dependencia o expresar la propia necesidad de dependencia o anexarse a otra persona. Esto no es el amor que liderizó Jesús, y que muchas sociedades en diversos tiempos la han experimentado en forma sublime. Casi todos los que hablan del amor en su sentido convencional es sexo, es posesión tanto de una pareja como de una comunidad o de una nación. Esos lideres al final son unos neuróticos incapaces de amar a nadie ni a una mujer, menos al pueblo y nunca a su patria, excepto un amor tormentoso a ellos mismos, surgiendo la combinación perfecta ya que arrastran las masas de letárgicos que esperan que el amor suprima toda expectativa propia. El amor auténtico se produce entre quienes se respetan mutuamente, tanto si dura toda la vida como sólo un rato. Hay sociedades que se formaron y desarrollaron para darse mala vida y eso es para siempre cuando la triada es confusa ya que no hay amor sin justicia y ambas no pueden existir sin libertad. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla |
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