| Los bodegueros de antier |
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| escrito por Enrique Altazini | |
| lunes, 05 de noviembre de 2007 | |
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Trinchera popular: Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, en todas las poblaciones venezolanas de mediados del Siglo XX, se hicieron populares los pequeños comerciantes llamados cariñosamente bodegueros, quienes con sus ventorrillos, a punta de esfuerzo, constancia y trabajo levantaban sus familias, surtiendo a los habitantes de sus comunidades de las cosas más necesarias y elementales. A esos peculiares negocios se les llamaba también pulperías, pues vendían de todo; algunos las tildaban de ratoneras, pero lo cierto es que allí podíamos encontrar desde un refresco hasta el repuesto para la bicicleta. Las bodegas también eran sitios de encuentros y tertulias entres los vecinos. En las bodegas se enteraban también del último chisme del día. En mi barrio natal La Matanza, existieron muchos de esos pequeños comercios, en su mayoría fundados y regentados por honorables matronas, que se hicieron célebres por su forma de atender y conservar su clientela. Imposible olvidar Bodegas como las de Clarita Maigüare, en la Calle San Juan, donde nunca faltaba un sabroso y bien dulcito posicle de colita. La Bodega de Doña Epifania Rivas, frente a la plazoleta de la Matanza. La Bodega de La Madama, (mi difunta madre), con sus tortas de pan y su carato de mango; allí conseguías desde ropa hasta medicamentos de primera necesidad. La Bodega de Doña Ana Payares, en la esquina de la Calle Páez con Monagas, casi al frente de la bodega de mi mamá, siempre con sus ñapas de cambur y caramelos para los muchachos de mandado. La bodega de María El Pilar, la cual comenzó en la esquina de la Calle Monagas y Unión, y terminó frente a Dona Ana Payares. La Bodega de Don Carlos Galindo en la Calle Monagas. La Bodega de Elena Bays, formando un triángulo comercial con las Bodegas de Anita Díaz y Adrián Tabares. Pero así como ellos se hicieron celebres en el barrio, también los hubieron quienes se destacaron como connotados bodegueros en otros barrios barceloneses, como por ejemplo Chemanes, el bodeguero mayor, todo un personaje de la Barcelona de antier, fundador de lo que hoy se conoce como el sector comercial La Chica de Barcelona. Don Arturo Idriogo, comenzó con su bodega en la esquina de la Calle Anzoátegui con Avenida 5 de Julio y terminó frente a la Catedral en la Calle Juncal. Don Genaro Yaselli con su bodega en la esquina de la Calle Bolívar y Avenida 5 de Julio. En la Calle Anzoátegui teníamos las Bodegas de Rafaela Laya, la de Don Patricio Ramos en el cruce con la Calle Zamora, y la de Don Rafael Silva en la misma calle pero haciendo esquina con Calle Monagas. También fueron muy conocidas Bodegas como la de Cachares en el Barrio Palotal. La de Ponciano en el puentecito de la Calle Juncal, al lado de la Logia Masónica. Las del Negro Bracho, de Matías Guevara, de Eugenio Terán, de Maria Zacarías y el Negro Isturde, todas en la Aduana. Jesús Atay entre otros, tuvo una muy conocida Bodega en Camino Nuevo, y así como ellos tantos otros dignos ciudadanos de esa Barcelona de antier, que con su tesón y trabajo contribuyeron a formar la historia y el gentilicio de nuestro pueblo. |
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