| El territorio y su intensidad |
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| escrito por Carlos Vicente Torrealba | |
| miércoles, 24 de octubre de 2007 | |
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Tanto la oposición como los aliados del gobierno estiran la cuerda a lo máximo, esa cuerda está en un territorio entre los extremos de la oposición abierta y colectiva contra los detractores del poder y la total obediencia hegemónica a un proyecto que todos queremos conocer y apoyar. Pero la exclusión es el pan nuestro de cada día, donde los mediocres son los paladines de un ideal que ellos mismos desconocen. Y la oposición no posee forma ni sentido, ella es tan nula como insignificante, y lo peor, es que sus dirigentes parecieran asalariados del mismo poder que ellos dicen combatir. ¿Pero qué hay en ese territorio que no se encuentra en los extremos? Nada más que las tres cuartas partes de la población de nuestro país que ha perdido el sentido de los extremos; ya no quieren defender ninguno de ellos, lo único que quieren es vivir y vivir para existir como simples ciudadanos de un país libre y no satélite ni de los gringos imperialistas, ni de los cubanos comunistas. Tan sólo ser lo que nunca deberán dejar de ser, venezolanos libres, y no asociados a nada, exceptuando a sus propios sueños y errores. Soy un fiel creyente en las revoluciones continuas y permanentes siempre que sean hacia delante y, las defiendo contra de ellas mismas y de algunos de sus voceadores que fueron los carceleros de nuestros sueños en la cuarta. Hasta ahora, no importa donde Usted esté, si es oposición o gobierno, o si está en ese vasto territorio; lo cierto es que cuando se reviente la cuerda todo será igual y fácil de adivinar, porque sencillamente todos estos cambios antinaturales traerán acciones de la misma intensidad. Pensar que el chavismo es malo por si mismo es una equivocación tan grande como creer que la oposición posee la razón. Lo que ha pasado es que se ha jugado sin límites y se piensa que los cambios deben imponerse sin medir las consecuencias de ellos. Un ejemplo patético ha sido el cambio de la moneda, antes que se dé ya han aumentado todos los productos un 20% y nadie pone control. Quien gana no es la masa trabajadora, tan solo el industrial y comerciante especulador de la primera hasta la quinta república. Él es el mismo ‘cabeza de hierro’ que vivirá eternamente gracias al silencio de los inocentes y a los realazos de los que se regocijan con la miseria humana. La oposición ha empezado a actuar a través del discurso de los grupos subordinados y la estrategia para introducir su resistencia es simple, consiste en disfrazar en discurso público sus intereses comerciales que es su verdadera motivación, mientras que el gobierno enfila toda su fuerza para combatir la abstención en el mes de diciembre, debilitando su verdadero soporte político, la gente, que ha creído en él pero se siente desplazada por los mismos de la cuarta… pero vestidos de rojo. |
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