| Luis Mariano Rivera - Una travesía que no concluye |
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| escrito por Mery Sananes | |
| martes, 21 de agosto de 2007 | |
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Su difícil, tortuoso, desolado andar por tierras ajenas y espacios de otros, no fue obstáculo para que construyera una residencia cancunchú en el centro mismo de su desesperanza. Su signo y su clave es ese poder creador de transmutar la pena por el aleteo del vuelo tucusito, y de descubrir en cada objeto la verdadera esencia de su ser y devenir. No le hizo falta escuela ni títulos académicos para que su canto se hiciera melodía y su palabra verso de agigantías. Su obra tiene la dimensión de los poetas llamados mayores. El problema real reside en que no hay tal distincion ni tal diferencia. La creación es lo que define al hombre y puede expresarse de muchas maneras. Y como la historia hasta ahora no le permite desarrollar ese poder creador de manera individual-colectiva, sino que lo cerca y limita, escinde y espanta hasta el punto de que no es capaz de reconocerse a si mismo, entonces unos toman la palabra por otros. La literatura y el arte son accidentes de la historia. De modo alguno son manifestaciones o expresiones de privilegiados actores. Y sólo adquirirán su sentido mayor cuando el hombre en su totalidad, liberado de toda atadura, deje correr libre su pasión creadora, su ternura contenida, su mirar de niño, su esencia de observador del universo y de los pasajes más diminutos que construyen las hormigas en sus tareas de sobrevivencia y reproducción. Luis Mariano hasta hoy se le ha mantenido bajo las cercas de una tal llamada cultura popular, que no es más que una trampa, para no invadir el espacio de los 'consagrados'. Para no tener que repensar el sentido y función del arte y del creador, para no tener que enfrentar un poder vital que está mucho más allá de libros, museos, bibliotecas y lienzos. Luis Mariano es la mejor expresión del hombre pájaro que atiende a las dimensiones simétricas del vuelo. El hombre flor que reconoce en cada pétalo la magia de una tierra florecida. El hombre canto que traslada a las cuerdas infinitas de su cuatro melodias que resuenan dúlcimas en el interior de antiguas sinfonías y corales. El hombre hermano que es capaz de encontrar belleza y sabiduría en cada gesto de la mujer que se dobla bajo el haz de leñas o que se curte al sol para recoger los peces de las atarrayas, o el sentir del campesino que comparte sus penurias como si fuese la celebración de su abundancia. Festejarlo no puede tener otro sentido que el de encontrarlo en la hondura de sus amaneceres y de alli salir a medirnos el traje de lo humano que el bordó para nosotros con los estambres de las flores, las hojitas de los nidos, el silbido de los sapitos, el sabor de las cerecitas, el paisaje de la vida, asomado tras cada camino reseco y devastado. Sobre su vida y su obra escribimos nuestra tesis doctoral, recogida en un libro titulado: La trampa engaño de la cultura. Aproximación a Luis Mariano Rivera . Un trabajo que se hizo pacientemente y hurgando en los solares de Luis Mariano y en el corazón de la Negra, su amada compañera, la cuerda de su alegría. Antes habíamos tenido el privilegio de publicar sus poemas, recogidos en un libro titulado: Cantos de fragancia, amor y tierra. En este nuevo agosto invitamos a conocer estos materiales, a abrir la discusion sobre estos temas, o simplemente, a escuchar sus melodias, a leer sus versos, a recorrer sus pasos como una convocatoria a la vida, el amor y la celebración. ¡Que hermosa es la vida LUIS MARIANO RIVERA |
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