| Callejeros |
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| escrito por Lic. Gilberto Román | |
| lunes, 16 de julio de 2007 | |
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Diálogo En algún momento hermoso de esos que ya no vemos a menudo, se nos arrugaba el alma cuando notábamos un niño durmiendo en una plaza o en cualquier esquina, sentíamos mucho dolor y gritábamos “esto es una injusticia” cómo va a estar tirado en la calle este angelito a la buena de dios, dónde estarán sus padres y quién será el indolente gobernante que viendo a este desvalido ser humano, lo observa como parte del paisaje y ni siquiera el hambre se le quita ante el dantesco espectáculo. Desde aquellos tiempos hasta el presente esa patética realidad se ha incrementado tanto como la insensibilidad de nuestros gobernantes. Otros que sufren el desprecio y el desinterés por su destino, son nuestros queridos perros, si nuestras mascotas, esos a los que llamamos el mejor amigo del hombre ¿Haz visto a un animal vagando por las calles? ¿Que te produce? rechazo, pena, lástima. Un animal vagando por la calles nunca deja indiferente a nadie, hay gente a la que le molesta y a otra que la emociona. Relaciono las realidades de nuestros niños de la calle o de la mentada patria con la de los perros callejeros, ya que se hace obvio pensar que si no atienden a los de nuestra raza que podemos esperar para aquellos de cuatro patas. La comodidad de la gente ha hecho que el problema de los animales callejeros se vuelva insostenible, existen muchos, en especial perros, que se vuelven bravos al no conseguir comida y tener que sobrevivir en un mundo donde los que mandan (los hombres) la mayoría de las veces los maltratan y sin ninguna razón. Si por laguna vez nos pusiéramos en su lugar y los viéramos como niños quizás haríamos algo por ellos. Imagínate tener que pasar frío, ser echado de todos lados, tener hambre la mayoría de las veces y además estar siempre en peligro que te maten ya sean otros perros o la mano del hombre que te considera una molestia. En la calle se libra una batalla entre los callejeros bípedos y los cuadrúpedos al hurgar entre desechos y basuras para conseguir sobras de comida semi descompuesta y poder sobrevivir un día más. La pelea es pareja y el hambre también. Los amos de estos animales tienen una gran culpa, al no controlar su reproducción y al esquivar su compromiso de custodia, sanidad y alimentación en el hogar, tendiendo a resolver el problema del sorpresivo parto de la perra (y sus seis perritos) con la salomónica caja de cartón para meter las crías y botarlas en la noche en cualquier esquina. Además esta el que las autoridades no se preocupan del problema, sabemos que existen muchos males a nivel nacional, pero el problema de la población canina callejera no es uno menor. Creo firmemente que el primer paso para alcanzar una solución a este problema es la voluntad de las autoridades para escucharnos, voluntad de parte de la gente para poder empezar con algún control de nuestros propios perros y de los veterinarios en bajar los costos o hacer operativos sanitarios gratuitos (algunos los hacen), todo esto para formar una cultura de tenencia de mascotas. |
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