| Masacre un jueves Santo en Barcelona, por sacar una procesión que había prohibido el obispo |
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| escrito por José Manuel Guerra josemaguerraf@hotmail.com | |
| martes, 10 de abril de 2007 | |
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Trasladémonos al 26 de febrero de 1937. Época de Semana Santa, para ser más exacto era jueves Santo. Barcelona, para esa época era grande con una población moderada, con casas de bahareque, palmas, zinc y una que otra de tejas. Ese día había mucho movimiento en la población por la llegada de pobladores de los distintos caseríos quienes venían a participar en la procesión del Cristo, San Juan y la Dolorosa. “Esa gente que venía de los caseríos-nos cuenta el historiador Carlos Lara Buriel-llegaba con una preciada carga de morrocoyes, huevos criollos y otros ingredientes, con lo cual pagaba el albergue que le daban los citadinos”. Este relato, sobre la masacre que sucedió en Barcelona un jueves Santo, quizás pocos habitantes de Anzoátegui la conozcan, por la fecha y su divulgación. Hace algún tiempo leímos algo que escribiera sobre esto Carlos Lara Buriel y es por ello que le buscamos para abordar más sobre el asunto, el cual por cierto, fue corroborado por el cronista de la ciudad de Barcelona Oscar Parrela. “Bueno, yo fui testigo presencial de ese acontecimiento cruel, porque yo pertenecía a la Cofradía del Santísimo y participe en la procesión”- afirmo Parrella. Para esa fecha, tengo entendido, que en Barcelona no existía sede episcopal. “Para esa fecha la parroquia pertenecía a Guayana, cuyo titular era monseñor Miguel Antonio Mejías, a quien la feligresía consideraba una persona déspota, cargada de odios, y que cada vez que venía a Barcelona al sacramento de Confirmaciones, propiciaba enfrentamientos con todos, en especial con el padre Estanca”- Explica Lara Buriel. Según el testimonio, para aquella Semana Santa la de 1937, el Obispo prohibió la salida de la procesión el día jueves Santo y la del viernes. “Ese día-narra Lara Buriel-los miles de feligreses congregados alrededor de la Catedral protestaron y aún cuando el párroco Cosme Alterio trato de convencer a la gente, estos hicieron caso omiso y sacaron los pasos de jueves Santo, al Sudario, San Juan y la Dolorosa” ¿Qué pasó después Parrela? ¿Qué hizo el sacerdote al ver que no pudo contener a la multitud y menos cumplir lo que le encomendó el Obispo? “Ese Obispo tenía un familiar que era nada más y nada menos que el Ministro de Relaciones Interiores, quien llamó al ejercito para que pusiera orden y detuvieran la procesión, porque el padre no pudo convencer a los feligreses en su intención”. Por su parte Lara Buriel, de acuerdo a sus investigaciones, explica lo siguiente. “Tú sabes que en el Barrio Portugal estaba el Ejercito acantonado en la vieja cárcel y de allí mandaron una comisión de soldados y oficiales, y en medio de la confusión a alguien se le escapó un disparo que fue a dar a la pierna del teniente Raven, ahí comenzó todo. Los militares tomaron la Plaza Boyacá y desde allí hicieron los tres toques (algo así como una voz de alto en tres tiempos) para que la procesión se detuviera, pero nadie hizo caso. En vista de eso comenzaron a dispara a diestra y siniestra, era como dicen ahora plomo parejo, mucha gente calló otras lograron salvarse. Allí se estaba cumpliendo con Ley Lara la cual estaba recién creada por los disturbios estudiantiles en Caracas”. Se comenta que a partir de ese momento era fuego cerrado hacia un pueblo que corría despavorido buscando refugió para no ser alcanzado por las balas. Fueron muchas las bajas, al punto que los cadáveres eran colocados en una carreta y luego enterrados en una fosa común. No se tiene estimado de cuantas personas murieron en esa masacre. El historiador e investigador Lara Buriel nos cuenta que logró hablar con Don Tito Barrero (ya fallecido), padre del actual presidente de Fetranzoátegui, quien le contó, que él había recibido dos disparos en sus piernas y lo dieron por muerto, y lo lanzaron en la carreta pero al llegar al cementerio, logró escapar como pudo. Por su parte el cronista Oscar Parrella dijo: “Como tú sabes mi casa quedaba frente a la Plaza Mayor (Plaza Boyacá). Por cierto en ese recinto (hoy Museo de Anzoátegui) estábamos hablando sobre el hecho. Afortunadamente mi padre logró llegar a ella, mientras que yo logre escaparme por la otra calle (detrás de la Alcaldía) y llegue a casa sin un rasguño, pero había mucha gente muerta esparcida por el lugar”. Coinciden los historiadores Buriel y Parrela, que en el Registro Civil se hizo un estudio minucioso para ver si se hallaba algo asentado sobre las personas que fueron muertas, y no se halló ni una sola partida de defunción. “Como la mayoría de los muertos-explica Buriel-era gente venida de los campos vecinos, al día siguiente, a la orilla del río Neverí frente al Palacio Legislativo, amanecieron casi cincuenta monturas amarradas entre yeguas, mulas y burros, esperando a sus dueños que nunca aparecieron”. El l historiador Oscar Parrella comentó que en la plaza Boyacá, en el pedestal que sostiene al héroe de Boyacá esta una muestra de ese enfrentamiento que se suscito el jueves Santo 1937 “ahí están dos impactos de balas que aún se mantienen como testimonio de lo que allí pasó”. En un artículo que publicara Carlos Lara Buriel, destaca lo siguiente: “Todos los dedos acusan al entonces gobernador Arreaza Calatrava, mejor conocido como “Trago Amargo”. “Al día siguiente- relata Buriel -el gobernador “Trago Amargo” pasaba por la plaza, mientras obreros lavaban la sangre e interrogó al médico Matías Padrón Silva, sobre qué miraba y aquel le respondió: Viendo su obra gobernador. En esta Semana Santa removimos este acontecimiento gracias al historiador Carlos Lara Buriel y al Cronista de la ciudad Oscar Parrella. |
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