| Hernán Coa inmortaliza personajes de Lechería en “Herederos de Sal” |
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| escrito por Melissa A. Marín Luis | |
| martes, 07 de febrero de 2006 | |
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Barcelonés, artista, fotógrafo, orfebre. En el estado Anzoátegui lo conocen en el círculo de artistas plásticos como “Coita”, su apellido en diminutivo. De intensa y tostada tez por el sol inclemente de estas tierras orientales se ha ganado el cariño de muchos, y de otros, tal vez ha arrancado sentimientos adversos, es artista y su carácter no es fácil, así dicen algunos, sobre todo sus alumnos de orfebrería de la Escuela de Artes Armando Reverón en Barcelona, pero lo quieren, tal vez por la imagen que proyecta, evoca tranquilidad, algo de soledad, y ganas de trabajar. Desde el año 1958, marzo 29, oriente lo acoge entre su gente, el calor del estado Sucre le dio espacio para que se alzara como un hombre con propósitos siempre orientados a la creación. En noviembre del 2004 levantó en las paredes del Palacio de Los Niños en la ciudad de Lechería la muestra fotográfica “Herederos de Sal”, Fotografías de Hernán Coa, una propuesta que trae al presente el pasado de aquella Lechería con personajes que vieron el pasar de los años desde muy cerca, y hoy se reflejan en sus rostros, miradas, formas de expresarse. Con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), la Fundación Basurvenca, y otros tantos amigos reales y no imaginarios, Coa logró esta exposición cuya fecha de desmontaje era el 31 de enero, y ahora se extiende hasta el mes de marzo. Imágenes en blanco y negro y a color, en formatos que varían por serie, allí se encuentran sus creaciones, en el segundo piso de este centro cultural que sirve a todos los habitantes del municipio Diego Bautista Urbaneja y a todos aquellos que indagan entre las habilidades de pintores, escultores, y artistas plásticos. El contacto de Hernán con la fotografía obedecía en sus comienzos al empirismo, luego se convirtió en una pasión que comparte con sus dotes como orfebre, oficio que desempeña desde hace algunas décadas cuando su experiencia en el teatro le hizo entender que había nacido para concebir joyas, hacer de metales deformes verdaderas creaciones artísticas. En 1993 llegó la oportunidad de conocer teorías sobre el registro de imágenes, gracias a unos talleres de tres años de duración sobre Valoración del Patrimonio Cultural a través de la fotografía promovidos por la Fundación Imagen de Clarines, estado Anzoátegui junto al CONAC y la UNESCO. Expresa Coa en el catálogo de “Herededos de Sal”: “(…) Esto representó para mí el inicio de un nuevo reto, de un compromiso; la cámara, la imagen, el tiempo y la luz detenidos” Esclavitud placenteramente humana Así reza en la misma publicación. Coa es un peregrino que busca y congela las imágenes para dejar evidencias de algo que está y que quizá mañana no estará. Durante la entrevista realizada entre figuras enmarcadas recordó con nostalgia a fotógrafos como Sebastián Garrido, Luis Brito, Nebor Garrido, Ricardo Armas, Ramón Lepage, entre otros que marcaron su formación como fotógrafo. “Herederos de Sal” se ideó en 1993. Madrugar para no perder a los pescadores en su faena, observar y descubrir caras dignas de contemplar, ese fue su fin, ahora expuesto y con ánimos de hacerse patrimonio del lugar que recibe su trabajo para advertir que Hernán Coa además de gran orfebre es también profesional del arte de fotografiar. Con la AE1, A1 Canon y la OMIO Olympus en el cuello, decidió retratar el día de la Virgen del Valle, tradición de pueblos pesqueros y gente de mar, y aquellos que son para él los herederos de sal, esos margariteños que llegaron a Lechería y que ahora son personajes con surcos naturales por los años que no pasan en vano y por el salitre. Como buen artista se dice así mismo observador, es perfeccionista y aventurero. En diciembre se dejó cautivar por comunidades indígenas, se fue hasta Los Barrancos entre los estados Monagas y Sucre por El Pilar, un viaje de nueve horas desde Barcelona y cuatro horas desde Carúpano. Tres días le tomó a Hernán acondicionarse al lugar, hasta que decidió creerse uno más de los que integran la etnia Warao, comunidad indígena asentada en esa zona. Con lentes de 50 y 35mm gran angular, captó nuevas imágenes que luego serán reveladas en otra interesante muestra. Este artífice creador ha recorrido unas cuantas plazas haciendo valer su arte, conociéndose a sí mismo y respetándose como hacedor de obras para el deleite de todos. Entre sus próximos trabajos está una muestra de orfebrería, y un proyecto fotográfico en honor a la Cruz de Mayo. En el catálogo de “Herederos de Sal” está “Surcos”, texto escrito por Pablo Ramírez, hombre de teatro de esta localidad, y palabras de Pablo Moncada, artista plástico, ambos amigos de Coa, Éstos define en un sentido literario cargado de emociones, la magia que reflejan las fotografías de esta exhibición llena de melancólicos momentos, algunos muy explícitos en la mirada de Evarista, personaje de Lechería, o en la expresión de quienes como Coa peregrinan en busca de algo desconocido que esperan los haga feliz. El Palacio de Los Niños (ubicado en la av. Principal de Lechería al lado de la Casa Municipal) heredará esta muestra para hacerla parte de sus paredes y de aquellos que aprecien el arte que implica inmortalizar y prolongar un instante prodigioso. |
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