| Puente Bolívar: Testigo silente de Barcelona. |
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| escrito por Hist. Maximilian Kopp M (Cronista de Lechería) | |
| martes, 07 de febrero de 2006 | |
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Cuando uno camina por Barcelona, el pasado irremediablemente seduce a cualquiera pues la Sultana del Neverí está llena de numerosos atractivos artísticos, históricos y turísticos como el Puente Bolívar que asombran tanto a propios como a extraños. Quien tome el camino por la colonial Calle Bolívar de Barcelona, poco a poco ira contagiándose de una particular curiosidad, pues al ver hacia el horizonte observará un original armazón de hierro que si hablara !hum!, más de uno temblara El seguramente nos contaría que esta allí desde 1796 por disposición del Gobernador de la Provincia de Cumana Sanit Just y el dinero aportado por las familias barcelonesas; Nos contaría que desde entonces, son muchas las aguas mansas del Rió Neverí que han pasado por abajo y muchas las historias turbias que han pasado por arriba. Creo que con una voz pausada como la de los viejos, este puente nos diría que antes la gente lo llamaba San Felipe, recordaría con nostalgia que él fue el primer puente que tuvo El Neverí a su paso por Barcelona quien así mejoro notablemente su economía y la comunicación del casco central con el Barrio Portugal. El puente también narraría que su propio promotor ordenó su destrucción parcial en 1820 para así evitar que el General patriota José Tadeo Monagas tomara las instalaciones de la antigua cárcel de Barcelona en donde los realista se refugiaban, por eso, él tuvo que esperar hasta 1831 para ser reconstruida sus mamposterías, hasta 1855 para estrenar nuevas maderas y hasta el 27 de abril de 1888 - hace 117 años- cuando fue inaugurada su actual estructura de hierro la cual fue elaborada en la misma fabrica donde se hizo la Torre Eifel de Paris. En sus recuerdos el Puente Bolívar tiene las añoranzas de las tardes de principios del siglo XX cuando las barcelonesas paseaban por él para ver los paisajes del Neverí. Recuerda cuando en 1932 le colocaron planchas de metal para permitir el pasos de los primero automóviles, también tienen en su memoria los lamentos de los presos de la extinta cárcel, la eliminación de dos de sus garitas en 1958 y el color azul que lo decoro hasta 1996. Si el Puente Bolívar hablara de seguro se reservaría para el final su mejor historia. En 1817 cuando Barcelona era amenazada de ser tomada por los realista, el puente permitió la llegada a la ciudad de los patriotas y fue el mejor testigo del histórico abrazo que le dio Simón Bolívar al General José Francisco Bermúdez a quien recibió diciéndole “Que dice el Libertador del Libertador”. |
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