| Mensajes para la vida |
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| escrito por Enrique Altazini | |
| miércoles, 23 de agosto de 2006 | |
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Desde mi Atalaya: Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, en estos tiempos de conflictos y guerras, de tantas dudas e incertidumbres, de angustias y desesperanzas, tiempos en los cuales pareciera más fácil sembrar el odio que predicar la paz y el amor, para que echar más leña al fuego y escribir siempre sobre nuestras miserias humanas. Las guerras, las injusticias, las desigualdades y todas las banalidades humanas, solo conllevan a la destrucción de los caminos de la paz, muy especialmente de la paz interior que necesitamos todos para poder vivir en armonía con los demás y consigo mismo. Por eso es preciso que el hombre edifique en positivo y se deslastre del egoísmo y las vanidades que lo hacen presa de su propia maldad, y lo conlleva, a la destrucción de su misma especie, a veces sin percatarse de ello. Ante esto porque no escribir un poco sobre esos mensajes que enaltecen el alma, que hacen reflexionar y encontrar nuevos horizontes de esperanzas, incluso en muchas oportunidades, esa tan deseada luz al final del túnel. Para comenzar, permítanme compartir con ustedes este bello mensaje que llego a mi buzón de correo, y que me sirvió de inspiración para redactar este bello artículo. Una persona muy rica de dinero, y perversa de espíritu, resuelve hacer un presente a una persona muy pobre en el día de sus cumpleaños. Irónicamente mandó a preparar una bandeja llena de basura y desperdicios, hizo adornarla con el mejor envoltorio. En presencia de todos, y en medio de una sonrisa burlona, ordenó entregar el presente, el cual fue recibido con gran alegría por el agasajado, quien humildemente pidió que no se marchasen y lo esperaran un instante, ya que a el también le gustaría poder retribuirle tanta gentileza. Tiró la basura, lavó bien la bandeja, la cubrió con flores y frutas, y la devolvió con una nota en la cual decía: Rogando me disculpen, cada uno da lo que posee. Si bien este pasaje cierto o imaginario, puede tener distintas lecturas e interpretaciones, me parece oportuno hacer algunas consideraciones, como por ejemplo: No se entristezca con la actitud de algunas personas; no pierda su serenidad. La rabia hace mal a la salud, el rencor daña el hígado y la cólera envenena el corazón. Domine sus reacciones emotivas. Sea dueño de sí mismo. No arroje combustible al fuego de su aborrecimiento. No pierda su calma. Piense antes de hablar y no ceda a su impulsividad. El hombre es y será por siempre lo que quiere ser, pues el mismo y solo el forja su destino. Moraleja: Guardar resentimientos es como tomar veneno y esperar que otra persona muera. Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla |
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