| El baile de la Culebra de Ipure es una leyenda real |
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| escrito por Prensa-ICUM | |
| miércoles, 31 de mayo de 2006 | |
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Columba del Valle Salazar su gran promotora El baile de La Culebra de Ipure es uno de los emblemáticos de la región monaguense. Es una danza triste y con mucha razón, porque cuenta una leyenda que encierra una tragedia que se pierde en la memoria del pueblito de Ipure. Este baile, cobró importancia gracias al trabajo de una humilde señora que se basó en narraciones escuchadas a su mamá, allá en el pueblo de Ipure donde ellos vivían. Años atrás las familias venezolanas solían contar a sus hijos narraciones, cuentos y canciones que iban creciendo a la par que el muchacho. Hoy, esta bella costumbre se ha perdido, parece que la gente ignora que lo que escuchamos de pequeños jamás se nos olvida. Es una buena razón para preservar nuestra cultura y debe retomarse. Ella es Columba del Valle Salazar, nacida el 1 de agosto de 1924 en ese hermoso valle que es dominio del río Colorado, con un clima envidiable y una naturaleza rica en frutos y fauna. Fue el brazo derecho de su mamá “Yo era el brazo derecho de mi mamá que se llamaba Clemencia Salazar, porque mi papá Luis Ramón Vívenes de familia adinerada salió irresponsable, botó todo lo que tenía era muy vagabundo, imagínate que usaba bastón con cacha de plata y el apero de la mula que montaba también era de plata” Doña Columba se remonta varios años atrás para recordar su vida, aunque su papá –tal como lo señaló- lo que hizo fue enamorar a mamá y aunque mi abuelo era dueño de la hacienda El Guamal no aprovechamos nada de allí, por la irresponsabilidad de mi papá. Pero él después se enfermó y a pesar de que tenía sus hijos legítimos en Cumaná, fuimos nosotros quienes lo atendimos, lamentablemente murió en el trapiche de Chicho Hernández, con todo y eso lo queríamos. Columba creció junto a sus hermanos: Jesús Rafaela a quien llamaban “Jesusita” Antonio y Jerónimo. Yo en Ipure andaba con mi mamá para todas partes. A los 29 años me casé en Ipure con Eduardo Rodríguez y tuve a Francisco Lorenzo, Mauris Clemencia, Leonardo Alberto y Ana Karina. Cuando salí de mi pueblo ya tenía a mis hijos. Cómo es eso del baile de la Culebra de Ipure “Yo pienso que hay historias que muchos desconocemos, yo baso mi trabajo en lo que visto, en lo que he escuchado y eso me ha servido para mantener vigente esta danza. Una comadre de mamá echó la historia y jamás se me olvido. Ella hablaba de los encantos que habían llegado de Campoma -una zona del estado Sucre- a visitar un pozo, aseguraba que se escuchaba una bonita música en el lugar, pero allí no había nadie, sólo el pozo y el monte. También narraba la historia de la niña tragada por la culebra, la mamá le recomendó antes de irse con el papá para el conuco, que no buscara agua en el pozo misterioso, que ella la traía después. Al salir los padres, lo primero que hicieron los dos muchachitos fue irse al pozo a buscar agua. Al llegar comenzó a formarse una ola que iba creciendo y la taparita que la niña sostenía en la mano se la arrancó, enseguida se levantó otra ola más grande y se la llevó. El hermanito comenzó a gritar, llegaron algunas personas y pensaron que la niña ya estaría ahogada pues no la veían. Cuando el papá llegó se metió en medio de las olas que parecían una pared, abrió y penetró. Contaba luego el señor, que adentro había un gran salón y estaban tres chinchorros con tres culebras enrolladas , observó a los encantos que eran tres, uno delgado, otro un poco más gordo y uno sumamente gordo, que fue al que le picó el chinchorro y al caer logró arrastrarla. Ya en la orilla , la abrió y sacó a la niña que ya estaba muerta. Dejo a la culebra en el piso y se llevó a la niña, luego buscó fósforos para quemarla, pero al regresar allí no había nada, la culebra con el vientre abierto había desaparecido, poco a poco se formó un pozo de agua que adoptó la forma de una pequeña laguna frente a la quebrada de El León. En lo que llamamos la laguna de Ipure ahora hay mucho junco y la gente ha penetrado los terrenos de la laguna para sembrar mango y café, allí antes había patos, pájaros y otros animales. Hoy esta laguna ha sido invadida, le han hecho daño, ojalá que no sigan penetrándola porque se va a terminar de secar. La laguna de Ipure debe rescatarse, aún le queda espacio y sitios que son hondos por donde yo he navegado en pequeñas balsas provista de puya arena. Esta es la historia que yo conozco y que me inspiró para preservar este baile que hoy lo conforman niñas pequeñas, grandes y mujeres adultas. No hay un número exacto de participantes para representar el baile. |
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