| La Cruz de Mayo: Esencia de la Cultura Popular de Venezuela y de Lechería |
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| escrito por Maximilian Kopp M. Cronista de Lechería | |
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La razón del porqué nacionalmente se hace el festejo a la Cruz de Mayo aún es motivo de inspiración, de análisis y de múltiples especulaciones tanto para los teóricos de la cultura popular venezolana como para la gente en común. Hasta ahora la mayoría de las hipótesis existentes de una manera u otra coinciden que tales fiestas es ancestral, histórica y popularmente un ritual de plegarias de ayudas y ofrendas que hace la humanidad en agradecimiento a la protecciones y las bonanzas que les ha otorgado o aspiran recibir de la naturaleza, ciclo tras ciclo y año tras año. En tal sentido y a consecuencia del resultado proceso del mestizaje étnico cultural venezolano afianzado en su tripartita raíz aborigen, africana e hispana, el símbolo de la cruz termino siendo el elemento representativo del culto folklórico de las fiestas en cuestión, pues cristianamente, ella como símbolo de redención y amparo fue sincreticamente adoptado por los aborígenes agricultores y pescadores, y los descendientes afrovenezolanos dedicados a las actividades agropecuarias para igualmente rendir homenaje de adoración perpetua al medio ambiente, ya que ella (La Cruz), simbólicamente por su significado espiritual encarna y sintetiza unitariamente a sus propios rituales surgidos de su variadas cosmovisión e interpretación de su relación con respectivo a sus entornos naturales, respetándose además la existencia representativa de la Cruz del Sur del firmamento astral como icono de la fertilidad.
Como se señalo anteriormente cada pueblo venezolano tiene su propia manera de celebrar la Cruz de Mayo cuyos adornos, formas y ofrendas varían de acuerdo a su ubicación geográfica y a sus recursos materiales. Es común que en los rancherías de pescadores de la costa e islas venezolanas y también en los caseríos de campesinos de Guayana, la región Centro Occidental, los Llanos Centrales y Orientales, suelan observase desde tempranas horas de la noche en los patios familiares o en sitios públicos, como la feligresía católica se reúne alrededor de una Cruz a la cual visten y adornan con flores naturales o de papel y también con frutos y a la par de velas encendidas, muchos rezan rosarios y cantan música sagrada que tras taparse o voltearse a la cruz se transforma en melodías de las respectiva regiones (Fulias, Joropo o Galerón) las cuales solo terminan de sonar, al amanecer o cuando de acabe la caña. De esa modo familiar y popular fue como entre mediados de la década de los años 60 y 70 se hacían las fiestas de la Cruz de Mayo en la otrora Lechería bajo la dirección del Chico Velásquez por los lados de la Laguna de Rómulo Gallegos con sus compadres pescadores y comadres salineras de El Morro y La Lechería de donde venia Luis Lope con su cuatro, Valentín Salazar con las maracas y otros músicos parranderos para acompañar los cantos y décimas de Rosendo Salazar. Ellos con su marcada influencia a los modos festivos propios de su entrañable Isla de Margarita, es decir de la Paraguachoa de los Guaiqueríes, de generación en generación enseñaron que se pesca en los meses que tienen en sus nombres la letra “R” siendo cuestión de honor estar el 3 de Mayo de regreso en la isla y en especial en Pampatar para rendir ofrendas a La Cruz, al Cristo del Buen Viaje y a la naturaleza por los favores recibidos en la mar, durante la temporada de pesca que se pone en veda temporal por los meses sin “R” (mayo, junio, julio y agosto) mas no así la fertilidad, pues los conucos florecen y muchas son las mujeres que quedan embrazadas en esos tiempos “de paro”; claro esta, los que no podían ir a la isla hicieron lo propio, es decir adorar la cruz en sus respectivos pueblos. Desde 1988 a 1993 sin interrupciones y desde 1998 hasta el 2005, ya son 22 las veces en las que se ha celebrado La Cruz de Mayo de Lechería cuyo evento ya tiene fama nacional por ser uno de los mas estimados festivales de música popular venezolana al cual asisten reconocidas figuras, ensambles y grupos de todo el país. Desde sus inicios siempre ha pasado por el escenario Lilia Vera siendo también muy consecuente en su participación Mari Cruz Benites quienes en distintos momentos sus voces y espectáculo han rendido homenaje a los patrimonios culturales locales, Marcos Marval, Rosendo Salazar, Luis Lope, Valentín Salazar y aotras estrellas venezolanas como Rafael Montaño, Magdalena Sánchez, Hernán Marín, María Rodríguez, Morochito Fuentes, Beto Valderrama, y Perucho Aguirre quienes en maratónicos programas donde terminan faltado horas de la noche para que todos canten, han compartido el colorido escenario de la cruz con agrupaciones como Collar de Perlas, Cañón Contigo, Un Solo Pueblo, Quinto Criollo, Luango, la Muchachera de Curiepe, Don Pió Alvarado de Curarigua, Caraota Ñema y Tajá, Ensamble Kariña, Ensamble Orinoco y hasta la Orquesta Sinfónica del Estado Anzoátegui sin olvidar a los anfitriones del Municipio Turístico El Morro, Lic. Diego Bautista Urbaneja, es decir los tambores de Negro y Blanco y las parrandas de Manglares y Abrojos. En fin hay tres reglas claras para la celebración de la Cruz de Mayo de Lechería. la primera es que debe haber muchas flores y bambalinas de papel multicolor para adornar a la Cruz; la segunda es que no falten las diversiones orientales como las de El Carite, La Langosta, El Cangrejo, El Túcan, El Pelicano y El Pájaro Guarandol entre otros, al compás de las parrandas y del baile de Las Guarichas de Casco Central y por último que nunca ha de faltar la música oriental como lo son el joropo con estribillo, las malagueñas, las jotas y especialmente el Galeron cuyos interpretes en varias rondas durante la noche, con roncito en mano, hacen gala de su sabiduría popular y atrevimiento con extraordinarias e improvisadas décimas que conmueven a los espectadores que quedan estremecidos por Chendito y el celebre Elio Enriquez “El Licenciado” quien con su grito de guerra “Viva el Magallanes” por más de una década ha dado la bienvenida y retado a los galeronistas margariteños y sucrenses al son de las maracas, cuatros y la infaltable mandolina oriental. Por todo lo anterior es casi que un pecado perderse el Velorio de Cruz en Lechería, pues por su esencia es un santuario para los amantes del patrimonio cultural intangible de Venezuela y en especial de Oriente en todos sus sentidos. |
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