| Cuidado con el aceite quemado |
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| escrito por Enrique Altazini | |
| martes, 09 de septiembre de 2008 | |
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Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, cuidar el
ambiente es cuidarnos y querernos a nosotros mismos, a nuestras
familias, a nuestros descendientes y a los demás seres humanos que
cohabitan con nosotros en el planeta tierra. Y hablando de cuidar el
ambiente, aunque seamos de los que poco consumimos frituras, cuando las
hacemos, conscientes o inconscientemente -casi siempre- botamos el
aceite usado o quemado en el lavaplatos de la cocina o en algún otro
resumidero de la casa. De igual manera asumimos la misma postura cuando
cambiamos el aceite del auto, o necesitamos deshacernos de cualquier
material combustible usado en el hogar. Actuar de esa manera -en ambos
casos- constituye un gran error ecológico, pues contaminamos el
ambiente, especialmente los cursos de agua que después debemos tratar
para consumo humano. Según los expertos en biología ambiental, se entiende por aceite usado o quemado, cualquier tipo de ellos cuya base sea vegetal, animal, mineral o sintética, y que se haya convertido en inadecuado para la aplicación que tenía inicialmente. La degradación del aceite empieza cuando se abre el envase y se permite la entrada de aire, pues oxida el aceite así como también lo degrada la combustión o recalentamiento. A la hora de hacer en casa algunas frituras, deberíamos preferir siempre el aceite de oliva, evitando el sobrecalentamiento del mismo. Si se utiliza una freidora eléctrica, hay que regular el termostato para que el aceite no humee ni se oscurezca. Si la temperatura es demasiado elevada se generan sustancias irritantes y potencialmente tóxicas. Si se utiliza una sartén se ha de evitar -igualmente- que el aceite humee, ya que indica que se están deteriorando sus componentes. Los alimentos que se vayan a poner en contacto con el aceite deben estar en lo posible secos, el agua favorece la descomposición del aceite. Cuando el aceite que usamos es para el motor de nuestros autos o maquinarias, debemos seleccionar siempre un buen lubricante, preferiblemente el recomendado por el fabricante. Debemos cambiarlo solo cuando el motor tenga recorrido el kilometraje de reemplazo. En ambos casos debemos ser conscientes a la hora de desechar el aceite quemado para no contaminar el ambiente, especialmente los curso de aguas. Por si no lo sabían, un litro de aceite quemado contamina cerca de un millón de litros de agua, cantidad suficiente para el consumo de una persona durante 14 años. Saque usted sus propias conclusiones y decida si seguir así o cambiar. Seamos conscientes y cuidemos nuestro propio hábitat. (Fuente informativa tomada de Internet). Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla |
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