| Entre delfines y tanqueros, reto a la costa pasó por Anzoátegui |
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| escrito por Redacción | |
| martes, 08 de julio de 2008 | |
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Tras 561 kilómetros y más de 111 horas remando, Aramís Mateo, Pablo Santacatalina y David Bottome siguen su travesía por la costa venezolana, durante la última semana el reto ha sido superar las áreas portuarias con super tanqueros de gran calado. La belleza del paisaje, el cambio de la costa roja a la costa blanca y el encuentro con delfines ha marcado el paso por Anzoátegui. El trio de palistas venezolanos que recorre la costa nacional entre Güiria y Maracaibo, en el proyecto denominado Reto a la Costa: Venezuela en Kayak, sumó el pasado domingo 6 de julio, luego de 21 días de recorrido, 111 horas y 50 minutos de actividad en el agua y 561 kilómetros de desplazamiento, desde que iniciaron su travesía el pasado15 de junio, aproximadamente una cuarta parte del recorrido estipulado para realizarse en dos meses y una semana. Durante los últimos siete días (tercera semana de expedición), el desplazamiento cercano a los 150 kilómetros se ha cumplido mayoritariamente en las costas del estado Anzoátegui, donde, a bordo de sus kayaks, Aramís Mateo, Pablo Santacatalina y David Bottome han contemplado el cambio de paisaje, de una costa rocosa, rojiza y arcillosa a una costa de arenas blancas y de topografía más plana, donde el color y transparencia del agua permite observar los fondos coralinos y donde la naturaleza y su fauna se han manifestado amigablemente con los aventureros con la presencia de delfines jóvenes que se han mantenido cerca en tres tramos. Ya en la zona portuaria de la industria petrolera, donde las embarcaciones esperan fondeadas para entrar al puerto de Jose, los expedicionarios se enfrentaron a las moles flotantes de los super tanqueros, 14 de ellos para ser exactos en una parte del recorrido que les hizo ponerse alerta ante el movimiento de cualquiera de estas gigantescas naves, cuya eslora y altura marcaron el esfuerzo de los kayakistas de alejarse de la costa unos 10 kilómetros mar adentro, para evitar incidentes en la zona de movimiento portuario. Llamó la atención de los expedicionarios el cambio en el sistema sanitario de las comunidades costeras de Anzoátegui, la mayor limpieza y mejores condiciones sanitarias de la costa desde la salida de Sucre a través del Parque Nacional Mochima hasta las inmediaciones de Boca de Uchire, donde realizaron su tercera parada de descanso, no obstante encontraron mayor contaminación en el agua producto de los derrames de combustible y malas prácticas de navegación de embarcaciones menores, así como la polución que los ríos traen de tierra firme hacia el mar. El Reto a la Costa: Venezuela en kayak, se realiza gracias al patrocinio de Acadia, Gatorade y el helado Nestea Ice, así como a la colaboración de Biotrek, La Crocante Delicatessen, City Gym, Portofino Resort, Tukeke, Nature Valley, Laboratorio Bioderma con su línea Photoderm, Señalca, Global Star, Lentes Plusmax, Web Art Factory y las posadas Las Tres Carabelas en San Juan de las Galdonas, Shalimar en Río Caribe y Los Lirios de Tita en Boca de Uchire, que han facilitado los recursos además de equipos y productos para hacer viable estas jornadas de deporte y aventura en el levantamiento de información sobre la costa venezolana. Los próximos siete días serán el tránsito entre los pocos kilómetros de costa de Anzoátegui que restan y la riquísima costa mirandina y la entrada al estado Vargas. El próximo domingo 13 de julio, el trio de palistas llegará a Todasana (Costa del Edo Vargas) donde, conjuntamente con la Fundación que lideriza el surfista internacional Gerhard Weilheim, participarán en un operativo de limpieza de la playa con un grupo de surfistas y alumnos de la escuela de surf del espigado atleta, para luego remar sobre sus tablas y acompañar al equipo de Reto a la Costa a la salida de la bahía y la continuación del curso de la expedición. Aramis Mateo: De la costa ocre a la costa blanca “Al llegar al Parque Nacional Mochima se nota la diferencia en la existencia de las mínimas condiciones sanitarias de la costa, sin embargo ves mucha contaminación en el agua, contaminación correspondiente a derrames de combustibles, la mala práctica de la navegación de embarcaciones pequeñas, algunas pesqueras y otras de paseo, que arrojan desperdicios no degradables al mar. A partir de ese momento, sin embargo, sientes que estás navegando en un archipiélago. Las caletas, las bahías, las diferentes playas de ese último tramo de Sucre y luego la entrada a Anzoátegui se nota el cambio del color del agua, de la profundidad, de las aguas oscuras a las aguas más turquesa y el color de la arena. Vienes de dos semanas de una costa ocre, pasas a playas de arenas blancas. A pesar de la presencia de industrias de alto impacto en el ecosistema, como la cementera por los lados de Pertigalete, llama la atención los fondos coralinos conservados. Disfrutamos mucho de una zona entre el Parque nacionl Mochima y Punta guaraguao, donde el mar ha creado un sistema de cuevas naturales y unos pequeños túneles por donde entramos y nos divertimos. Luego viene la zona de más tráfico de embarcaciones menores, lanchas que hacen tensa la navegación por el peligro de que no te avisten para esquivarte y después de lidiar con esta zona, rumbo a Píritu, nos enfrentamos a los barcos petroleros que nos daban la sensación de estar entre dinosaurios. Luego frente a la desembocadura del Río Unare el agua se hizo muy turbia, para luego volver al color verde claro y turquesa que Anzoátegui nos regaló” comentó Mateo. Más información pueden revisar las bitácoras de David Bottome en www.retoalacosta.com . |
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