| Su majestad la reina pepiada |
|
|
| escrito por Enrique Altazini | |
| martes, 13 de mayo de 2008 | |
|
Trinchera popular Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, quien no conoce y ha degustado alguna vez en la vida una rica y deliciosa arepa de Reina Pepiada, pero… ¿Conoce usted su origen e historia? Pues gracias a un artículo que llegó a mi correo electrónico, comparto con todos ustedes esta interesante historia. La Reina Pepiada es la arepa más famosa del país. Su receta original dice que es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneada, acompañada de lonjas de aguacate y granos de petit-pois. Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate. Su creador aún está vivo, se llama Heriberto Álvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, una población del estado Trujillo. La historia de la Reina Pepiada no es sólo mía -dice Heriberto- sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y, por supuesto, de mi ingeniosa madre: María de los Santos Álvarez, que en paz descanse. Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e' Pato, en El Guarataro. Allí montamos un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosas que la gente se venía desde El Paraíso, expresamente, a probarlas. Como nos fue tan bien pudimos abrir otro local de Maderero a Bucare, cerca de la Plaza Miranda. Mis hermanos y yo le pusimos El Chance. Fue allí donde vendimos las primeras tostadas. Nuestro primer cliente se acercó a las 8:30 de la mañana, en octubre del año 49. Nos preguntó: ¡Muchachos!... ¿Qué es eso de tostadas? Le explicamos que así se le decía a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso de mano y se la devoró gustosamente. En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivía a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en Alfredo Sadel. Imagínese qué suerte nos dio ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestras arepas. Con el tiempo fuimos creciendo y, en el año 55, abrimos Los Hermanos Álvarez en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque teníamos al lado la hermosa floristería de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo París. Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros. Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó él Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenía apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué teníamos a esa niña allí. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de la belleza. Nos dijo: ¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá. Y así fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, así como lo es usted. Ella me dijo: Muchas gracias, mijo, y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba pepiadas, le pusimos ese apellido a la arepa, así que buen provecho cuando se coma la próxima Reina Pepiada. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|







