| Cuidado con los ciber-choros |
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| escrito por Enrique Altazini | |
| martes, 13 de mayo de 2008 | |
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Conciencia ciudadana: Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, la gran descomposición social que sacude al mundo nos obliga a todos, muy especialmente a quienes usamos los servicios de internet, a ser cada día más prudentes y precavidos con lo que nos ofrecen a través de la red, muy especialmente en cuanto a las tiendas virtuales y servicios bancarios se refiere, no porque los mismos sean malos, sino debido a que los ciber-choros hacen de las suyas con nuestra honestidad, buena fe e ingenuidad a la hora de usar éstos instrumentos electrónicos, a través de sofisticadas redes pescadoras de datos, burlando incluso los sistemas de seguridad de los bancos, desmantelando nuestras cuentas y estafándonos en las compras virtuales, y para muestra un par de ejemplos de mi propia cosecha. A comienzo del año 2008 fui víctima de un fraude electrónico bancario en el cual limpiaron mi cuenta, corriendo con la buena suerte que el banco atendió y respondió mi reclamo en el plazo establecido, y me reintegró el 100% de lo sustraído, lo cual agradezco, pues he oído y leído de muchos casos en los cuales el banco no les da ni respuestas a los reclamantes. Pero lo más curioso del caso, y que me dejo muchas dudas y suspicacias, es que el día que sustrajeron los fondos de mi cuenta (vía transferencia electrónica) tuve que hacer un depósito personalmente, habida cuenta que la plataforma de servicios a través de internet estaba fuera de servicio y no podía accesar a mi cuenta, sin embargo los ciber-choros, no solo entraron a mi cuenta, sino que me dejaron mas limpio que talón de lavandera. Con las tiendas virtuales y demás compras por internet hay que tener también un cuidado muy especial, pues al igual que como clonan los portales bancarios y pescan a los incautos que atienden el llamado de actualización de datos, así mismo hacen con los que ofertan sus productos a través de la red, y aprovecho a contarles una experiencia que me ocurrió hace ya muchos años. Entre a una tienda virtual y compre -con cargo a mi tarjeta de crédito- un catalogo de productos de computación, el cual debía llegarme en un lapso de 5 días. Al final de mes, no me llegó el producto pero el banco si me hizo el correspondiente cargo por el consumo, el cual cancelé aún no habiendo recibido la mercancía. Formule el reclamo -vía correo electrónico- sin recibir respuesta del proveedor, por lo cual me consideré estafado y di por concluido el asunto. Cual es mi sorpresa que al cierre del próximo mes, el banco me vuelve a hacer un cargo por la misma cantidad y por el mismo concepto. Al reclamar, me sugieren cancelar la cuota y hacer un reclamo formal, del cual tampoco obtuve respuesta. Al cierre del tercer mes, tenia de nuevo el mismo cargo con el mismo concepto, lo cual me obligo a reclamar al banco -esta vez- enérgicamente, enterándome -según me explicaron- que el compromiso con la supuesta tienda virtual era de suscripción por un año y no de compra de un producto como había sido mi intención y tenía entendido. Esto originó que por recomendación de ellos mismos solicitara a través del departamento de fraudes y estafas, la anulación de mi tarjeta de crédito, y como bien dice el refranero popular: al que lo pica macagua le coge miedo al bejuco, con esa de ayer y esta de hoy, he renunciado totalmente a las ventajas, comodidades y beneficios del dinero plástico, es decir, no tengo tarjeta de crédito, de débito, ni de nada que se le parezca. Cuando necesito efectivo o hacer una operación comercial, voy personalmente al banco y san se acabo. De igual manera jamás he vuelto a suscribirme a la banca electrónica ni a incursionar en las tiendas virtuales, pues ayer, hoy siempre, del pendejo vive el vivo. |
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