| ¿De quien son las aceras? |
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| escrito por Enrique Altazini | |
| martes, 29 de abril de 2008 | |
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Desde mi Atalaya: Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, definitivamente los peatones hemos perdido nuestro derecho a usar las aceras, pues en las principales calles, avenidas y boulevares de Barcelona y Puerto La Cruz, los comerciantes formales, buhoneros y demás vendedores ambulantes se han adueñado de las aceras, instalando todo tipo de tarantines y bancarelas que limitan y en muchos casos hasta impiden totalmente el paso peatonal, todo, ante la vista gorda de las autoridades competentes, y so-pena de tener un altercado con ellos si por casualidad le pisas o tropiezas alguna mercancía. Ojo, aclaro, no estoy cuestionando el sagrado derecho al trabajo que tenemos todos, pero si, la anarquía derivada de dicha actividad comercial, tanto formal como informal, en detrimento de nosotros los peatones. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua DRAE, identifica y describe a las aceras como: Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, situada junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie. En ningún momento cita que es para colocar mercancías, aparcar vehículos, correr en bicicleta o patinetas, y colocar ventas de mercancías, entre otras cosas. Las aceras como instrumento de tránsito o paso peatonal -supongo por lógica convencional- deben ser monopolio de las Municipalidades, y por ende, las mismas deben estar sujetas a ordenanzas específicas para su construcción y mantenimiento. También considero que dichas ordenanzas debe regular su uso y penar su abuso. Cuando un comerciante se apoya en el pago del derecho de frente como franquicia para el uso y abuso de las aceras -a mi juicio y deducción lógica- está infringiendo esa presumida Ordenanza Municipal, por cuanto las aceras son, y tienen que ser, de uso exclusivamente peatonal. Pero la cosa no para allí en el comercio informal y los negocios que colocan sus guilindajos en las puertas, el abuso va mucho más allá. En las más concurridas calles y avenidas de la Conurbación Metropolitana, y demás ciudades venezolanas, nos encontrándonos con kioscos construidos directamente sobre las aceras, incluso mucho de ellos promovidos y permisados por los entes municipales. La empresa de distribución eléctrica es otro elemento perturbador del libre tránsito peatonal. Hay calles con aceras tan angostas que la colocación de postes de alta tensión reducen sustancialmente y hasta cercenan totalmente el paso peatonal. Amén de la hidrológica que no ha logrado diseñar un sistema de cajas seguras para los medidores de agua, en sustitución de esas trampas rompe canillas. En conclusión, considero que si las aceras son patrimonio de los peatones, y las autoridades no hacen nada por garantizarnos ese derecho, la comunidad organizada, ahora que Venezuela es de todos y quien manda es el pueblo, debería hacer valer su derecho soberano; y sin el uso de la violencia, conminar y persuadir a los infractores, que deben regresarnos las aceras secuestradas por ellos, por cuanto las mismas son un patrimonio nuestro, de los ciudadanos y ciudadanas, e instalarse en zonas que no afecten el libre tránsito vial y peatonal. Trabajen, pero háganlo sin causarle problemas a los demás. |
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